domingo, 17 de octubre de 2010
El final de "Donde su fuego nunca se apaga"
Harriet se sentía sumamente asustada, porque sabia que Oscar Wade estaba muerto, pero se le aparecía en todos los lugares a los que ella llegaba o recordaba. Ella también estaba muerta, pero no entendía porque la muerte era así de extraña, ella no soportaba encontrarse con el espíritu de Oscar Wade en cada lugar, nisiquiera sabia por que lo veía hasta en el cuerpo de otras personas. Hasta que un día, el espíritu de Wade le habló y le dijo: "No me hullas, a cada lugar que vayas ahí estaré, y en cada lugar en recuerdes ahí estaré yo. Yo formó parte de tu pasado y ahora soy todo tu pasado, estamos muertos, pero hasta que no resolvamos lo que debimos hacer en vida, yo siempre estaré en tus recuerdos". Entonces, un día Harriet se dirigió hacia el tenebroso hotel de Saint Pierre y allí se encontró de nuevo con el espíritu de Oscar Wade. Y estos de una forma salvaje, romántica y a la vez extraña se entregan uno al otro y vivieron la magia de desearse y hacerse el amor como nunca lo habían hecho, pero la diferencia era que estaba vez si fue con amor. Entonces, ellos quedaron rendidos durmiendo y al amanecer una deslumbrante luz entró por la ventana de cristal y los dos cuerpos desaparecieron como si nunca hubiese pasado nada en aquella habitación.
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