martes, 5 de abril de 2011

Joseph Conrad

En Berdiczen, a aquel fantástico y aventurero hombre
una luz sorprendió, sorprendió a su imaginación,
su deseo era descubrir, navegar y viajar,
y un día esto el haría realidad.
En un pez grande y de madera el navegó,
cruzó el océano Índico y su sueño cumplió.
Pasó por las Indias Occidentales y el Continente Australiano
este observó. Y después de todo esto, en un gran
escritor del mar el se convirtió.